lunes, 10 de noviembre de 2014

...No sonrías que me enamoro...

“- Todo a su tiempo.- y se detiene un instante-. ¿has visto lo que pone ahí?
- ¿Ahí, donde?
- Ahí.
Alba señala una de las columnas de la plaza Mayor. Parece que en el centro hay una inscripción.
- ‘Buenos’-lee Valeria en voz alta. ¿Y?¿Qué pasa con eso?
-  ¿Y en la siguiente columna? También hay algo escrito..
Dan unos pasos hacia la derecha y Val lee ‘días’. La joven no entiende nada de aquello pero Alba, que camina a su lado sonríe
- Eh… esto… ¿Qué significa?-pero antes de que pueda terminar de formular la pregunta ve escrita la palabra ‘princesa’ en una tercera columna.

Mira a un lado y a otro nerviosa. ‘Buenos días princesa.’ ¿lo han escrito para ella? Le tiembla el cuerpo. Alba pide que continúe caminando. En la cuarta columna pone ‘he’ y en la siguiente ‘soñado’. Valeria sigue leyendo, columna a columna, emocionada. Uniendo las palabras, formando frases con ellas, elabora en su mente un párrafo que le resulta muy familiar. ‘¡He soñado toda la noche contigo! Íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Solo pensó en ti, princesa ¡pienso siempre en ti!’
Son unas líneas de la película La vida es bella, la preferida de Raúl. El chico se las ha repetido tanto que ella también ha terminado enamorándose de ellas.

- ¿Quién ha escrito esto, Alba? ¿Ha sido él?- pregunta temblorosa y sin dejar de mirar a un lado y a otro.
- Shhh. Sigamos. Queda mucho por leer.

Las dos dan unos pasos más hacia la derecha y Valeria susurra la palabra que hay escrita en la siguiente columna: ‘sé’ y en la de al lado ‘que’. Y otra más en la de después: ‘me’. Alba observa los ojos de su amiga. Está llorando. Ella se emociona y aprieta lis labios con fuerza para no derramar lágrimas también. Sabe que gran parte de la culpa de su sufrimiento es de ella. Estar allí es lo menos que podía hacer.
Mientras avanza leyendo el mensaje escrito en las columnas de la plaza Mayor, Val siente algo muy fuerte dentro de ella. Algo grande. Un sentimiento enorme. No sabe que es. Solo que va invadiéndola poco a poco.

Sé que te he fallado. No he estado a la altura de tu amor. Lo siento. No sabes cuánto. Te necesito esto solo son palabras. No es mucho. Pero multiplica todas ellas por infinito y sabrás cuanto te quiero. Mi vida no tendría asentido sin ti. Por eso, cuando leas la última palabra, sonreirás, pensaras que estoy loco y estarás desando abrazarme y darme un beso. Porque nuestros labios están hechos para pasar juntos todo el tiempo del mundo. Perdóname, pequeña.’

A lo largo del recorrido, de las ciento catorce columnas que tiene la plaza Mayor, en las que hay escritas ciento catorce palabras, va comprendiendo, paso a paso, que le será imposible olvidarse de lo que siente por él. Que Raúl es su vida, y que hace tonterías, que le ha mentido y que tal vez no debería perdonarlo nunca. Sin embargo, también hace cosas como aquella: dedicarle las palabras más bonitas que jamás haya leído, de aquella forma tan original y en uno de los lugares más bonitos de Madrid, uno de esos lugares por los que tantas veces han paseado juntos. . Sabe cómo hacer que se sienta especial. Lo quiere y es correspondida le costara un tiempo recuperar la confianza, pero aquello tan grande que siente en ese momento en su interior solo le deja la opción de volver a intentar que estén juntos y creer de nuevo en los ‘para siempre’. Porque aquello tan inmenso que crece y crece dentro de ella se llama amor.

-Te quiamo- lee en las dos últimas columnas entre lágrimas desordenadas. Y tal como le pude en el mensaje, Valeria sonríe tras la última palabra.

Veinte segundos después, sin darle tiempo ni a limpiarse las lágrimas suena su móvil. Tiene un mensaje. Es de él. Respira hondo, con el corazón acelerado, y abre el WhatsApp.

‘No sonrías que me enamoro’

Cuando levanta de nuevo la mirada, lo ve caminar hacia ella. Si pensaba que ya había sentido y querido al máximo de los niveles, se equivocaba. Ahora lo sabe.

Valeria no deja que se acerque más. Es ella la que corre hacia el y se cuelga de su cuello. Raúl la agarra con fuerza y la sostiene en el aire. Sin decir nada, se besan. Se besan como una pareja enamorada que ha comprendido que, a pesar de las adversidades, no son lo mismo el uno sin el otro.”
...No sonrias que me enamoro- Blue Jeans-....

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