Raúl en ese momento lo entiende todo. Si. Ya no hay dudas. Sabe lo que tiene que hacer. [...] La agarra de la mano y le pide que corra. [...] Están en el andén contrario al que les ha llevado hasta allí. [...]
-Raúl, ¿vamos a coger otra vez el metro?
Él no dice nada. Sólo mira hacia el túnel por donde aparecer el tren a toda velocidad. Agarra a Valeria de la mano, la mira a los ojos y, con todas sus fuerzas, bajo el sonido de la locomotora y los vagones que pasan fulgurantes por delante de ellos, grita tan alto como puede:
- ¡Te quieroooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!"
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