"-¡Buenos días, princesa!-grita de repente Raúl-. ¡He soñado toda la noche contigo! Íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Solo pienso en ti, princesa. ¡Pienso siempre en ti!
El fragmento de La vida es bella hace temblar a Valeria; termina por sacarle una sonrisa y también una lágrima de emoción. Como le gustaría estar con el y besarlo una y otra vez. Sin parar, sin dejarle respirar. Sin embargo, debe conformarse con el recuerdo del sabor de sus labios."
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